Finally Back!


This one’s been a long month. Las últimas semanas del pasado trimestre fueron bastante pesadas, lo que en parte explica mi ausencia por estos lados. Muchas horas de estudio, pocas horas de sueño y, para rematar, poco tiempo de vacaciones… sin internet. Esa es la otra parte de mi excusa, mis vacaciones esta vez han pasado sin internet (and yes... there IS life without internet), y por tanto no había podido volver a postear, chatear, andar por facebook, ni nada de eso que uno vive haciendo en el ciberespacio.

En mis ‘long/big 2 weeks’ de vacaciones, primero que todo, he dormido BAASTANTE, he vuelto a mi casita, he sido muy consentida, he pasado tiempo con mi familia, he hablado mucho con viejos y buenos amigos, he descansado de la comida y el ambiente del Carmelo, he visto muchas películas (y por fin he liberado algo de espacio en Matthew), he disfrutado de la música sin las inhibiciones carmelitanas, he visto TV, he rellenado mariposas gigantes con tachuelas de colores, me he reído mucho, me he enojado poco y… ¿Qué más? Bueno, me espera gozar de un fin de semana conclusivo en San Francisco (de Macorís) en que vamos a celebrar el cumple de Feli en grande.

Sin embargo no todo ha sido perfecto, hay cosas que me hacen falta de mi vida en la capital, principalmente las locuras lideradas por Anny, Hidekel, Patricia, Charyl, Nelia, Mariel, y otros secuaces de la doctrina, de las que soy testigo (y marco, SOLO testigo) en todo momento. A ellas puede que no les haga falta este testigo silente de sus travesuras, sin embargo, ellas son una de las razones por las que ansío volver a cierto lugar no muy placentero :P.

Y nada, ya las clases se aproximan velozmente, la jornada pesada empieza de nuevo y hay que prepararse para aprovechar y disfrutar estos últimos meses del año y hacer que valgan la pena.

Paul Newman: ¡El ADIOS a una leyenda!


Hace ya una semana, falleció en su hogar de Westport, Connecticut, Paul Newman, un gran ser humano y un verdadero hito en la historia del cine norteamericano. Newman fue diagnosticado a principios de este año con un cáncer de pulmón y de inmediato se sometió a quimioterapia, pero esta no tuvo efecto, por lo que decidió irse a su casa de Connecticut y pasar sus últimos días de vida junto a su familia.

Paul Leonard Newman fue un actor, productor, director, filántropo, gran humanitario y dueño de los ojos azules más famosos del cine norteamericano y ciertamente una leyenda de este mismo. Nació el 26 de enero de 1925 en Shaker Heights, Ohio, USA. Newman sirvió 3 años en la Marina de Guerra como operador de radio durante la 2da Guerra Mundial, se graduó en la universidad de Kenyon y a los 25 años se casó con Jackie Witte y tuvo su primer hijo, Scott. Luego se mudó a New Haven, Connecticut y estudió un año en “Yale University’s School of Drama” y luego, invitado por dos agentes, se dirigió a Nueva York a perseguir una carrera como actor profesional, donde atendió al famoso “New York Actor’s Studio”.


Luego de su primera aparición en Broadway en la obra “Picnic” (1953), Newman recibió un contrato de Warner Brothers para filmar su primera película, “The Silver Chalice” (1954). Su interpretación en esta película le pareció tan mala que sacó un anuncio en “Variety” disculpándose por ella a todo el que la hubiera visto y rogándole a los demás que no la vieran. En su próxima película “Somebody Up There Likes Me” (1956) Newman obtuvo muy buenas críticas por su ‘brillante interpretación’ del boxeador Rocky Graziano.

El 28 de enero de 1958, luego de 9 años de matrimonio y 3 hijos, Newman se divorcia de su esposa Jackie Witte y el 29 de enero contrae matrimonio con Joanne Woodward.

En los 60’s Paul Newman protagoniza muchas películas de calidad como “The Hustler” (1961), “Hud” (1963) y “Butch Cassidy and the Sundance Kid” (1969), esta última junto a Robert Redford. Más tarde entra al terreno de la producción y dirección con el cortometraje “On the Harmfulness of Tobacco” (1961), luego hizo “Rachel, Rachel” (1968) en la que dirigió a su esposa Joanne. La película fue nominada al Oscar por mejor película y Rachel fue nominada por mejor actriz. En 1978 muere su primogénito, Scott, de 28 años, a causa de una sobredosis, esto impacta la vida de Paul, lo que se hace evidente también en sus siguientes elecciones de trabajo en el cine. En 1984, produce y dirige la película “Harry and Son” en memoria de Scott.

Newman ganó en 1985 el premio Oscar especial “Lifetime Achievement Award”, un premio honorifico por su carrera. En 1986, luego de 9 nominaciones, ganó el Oscar al “Mejor Actor” por “The Color of Money”, “Es como perseguir una mujer hermosa por 80 años. Finalmente ella cede y tú dices, ‘Lo siento mucho. Estoy cansado’” dijo luego de ganar su primer Oscar. En 1993 le fue otorgado el “Oscar Humanitario” en reconocimiento a su labor caritativa.


En los 70’s, luego de haber filmado “Winning” (1969) y haber tomado muchas clases de conducción, Newman se volvió un verdadero apasionado de la carrera de autos: “Yo creo que el automovilismo deja muchas enseñanzas de vida. Si uno traslada cada detalle de la conducción de un coche a la propia vida sería mucho mejor. Siempre hay que saber hasta dónde se puede acelerar y cuándo hay que poner el pie en el freno. A veces, cuando el coche se descontrola, ya de nada sirve intentar frenar porque ya no tenemos el control. Igual que en cada maniobra hay que pensar en las consecuencias, lo mismo sucede en la vida".

En 1979 ganó en 2do lugar en “Las 24 Horas de Le Mans”. En 1978 fundó el equipo “Newman Racing” y en 1983 unió fuerzas con Carl Hass para competir en la “CART”, renombrando el equipo “Newman-Haas Racing”, desde entonces ganó 8 campeonatos de la Champ Car. En 1995 entro al Récord Guinness por ganar “Las 24 horas de Daytona” en la categoría GT1 con 70 años.

Newman también fundó una línea de productos de comida llamada “Newman’s Own” que ha ganado más de 250 millones de dólares, que han sido todos donados a obras de caridad, entre las que se encuentra el campamento “The Hole in the Wall Gang Camp”, una organización que creó para niños con cáncer y enfermedades de la sangre. “Todo ha sido una mala broma que salió de control. Me metí en el negocio de la comida por diversión, pero este obtuvo una mente propia. Ahora –Dios mío– mira donde me ha traído. Mis productos están en los supermercados, en cines, en el teatro. Y eso que dicen que el 'show business' es raro” dijo.

En el 2006, abrió un restaurant llamado “Dressing Room” en Wesport, Connecticut, con el fin de ayudar a subsidiar el “Wesport Country Playhouse”, que estaba al lado. Cómico como solía ser comentó: “Lo avergonzante de todo es que mi salsa de ensalada está haciendo mucho más que mis films.”

En el 2006 hace su último aporte al cine al prestar su voz para el film de Pixar, “Cars”. Y en 2007, a sus 82 años anuncia su retiro definitivo del cine. El 24 de mayo de este año, hizo su última aparición en una pista de carreras.


Luego de contraer matrimonio con Joanne en 1958, Newman parece haber encontrado junto a ella la felicidad: “Joanne siempre me ha dado apoyo incondicional en todas mis decisiones y esfuerzos, y eso incluye mi manejo en las carreras de autos, que ella desaprueba. Para mí, eso es amor.” Sobre el adulterio comentó: “¿Por qué jugar con hamburguesas cuando tienes un buen filete en casa?”. Paul y Joanne cumplieron 50 años de casados en enero de este año, ¿el secreto?: “Somos personas muy, muy diferentes, sin embargo, de alguna manera esas diferencias, en vez de separarnos, han hecho toda nuestra unión mucho más fuerte”.

Newman murió el 26 de septiembre de 2008, en su hogar de Wesport, Connecticut, junto a su esposa Joanne y sus hijas, Melissa, Nell y Claire, pero su recuerdo permanecerá intacto en la memoria de millones de personas que lo reconocen, no por sus brillantes ojos, ni por sus películas, ni por sus premios, ni por sus logros en las carreras de auto, sino por su compromiso a la hora de cuidar de la vida de otras personas.

Paul Newman murió como un gran ser humano a los 83 años, y murió habiendo tenido una gran convicción y mucho amor al género humano. Él mismo decía que “un hombre solo puede ser juzgado por sus acciones, no por sus buenas intenciones o sus creencias”, así que con su vida este señor se encargó de dar una buena lección de humanidad y afabilidad que ha legado a todos.

Sus ojos:

Sus resplandecientes ojos azules son tan famosos como él. Ellos fueron parte en la puesta en vida de sus personajes, ellos ardieron de rabia, se fijaron en algo o alguien, inspiraron afecto, ira, temor y otro sinfín de emociones. Eran tan azules que dicen que eran azules aún en blanco y negro, pero Paul Newman pensaba poco de ellos. Los llegó a esconder tras lentes de contacto y gafas, hasta preguntó a sus fans si estos eran todo por lo que lo valoraban. Una vez dijo que su epitafio debería decir: “aquí yace Paul Newman, quien murió un fracaso porque sus ojos se volvieron marrones.” También llego a expresar: “Me gustaría que la gente pensara que mas allá de Newman, hay un espíritu que toma acción, un corazón, y un talento que no viene de mis ojos azules.” “Me gustaría ser recordado como un tipo que trató – que trató de ser parte de sus tiempos, trató de ayudar a las personas a comunicarse entre sí, trató de encontrar decencia en su propia vida, trató de extenderse como ser humano. Alguien que no es complaciente”.


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